EL AUTOENVENENADOR: LAS ESTRUCTURAS DE LA TOXICIDAD AUTOLLAMADA - APPROVALITIS - LA HISTORIA CLÍNICA WALLY
Es otro - orientado hacia la estructura de la conducta rodea la persona lejos del crecimiento personal y la conciencia que se aumenta. Que ha sufrido approvalitis pierde el poder arreglar su bienestar y el sentimiento de dignidad propia. Él obstaculiza directo y la búsqueda de la satisfacción y el crecimiento con "las señales de parada mentales", que él crea en forma de fuerte otros, que podrían objetar sus tentativas de la autodeterminación. Él se avasalla a la estructura de la conducta que refleja la identidad y las necesidades de otras personas en vez de su propio. Él se envenena con la posibilidad que persigue que alguien más no podría aprobarlo actions—a la noción, que él siente, sería catastrófico.
Уолли de las venas por la vida como la personalidad política que busca las voces. Su credo era: "Si no podéis decir algo bueno y agradable, no habláis nada en general." Cuando alguien hablaba con él, él ha sonreído automáticamente, continuamente asintiendo con la cabeza, como si en el consentimiento con que se diga. En su vida pública él hablaba raramente no a la invitación y en general, como podían esperar, consentirá con la muchedumbre. Por consiguiente, sus amigos desarrollaban la costumbre de la información a ello de sus planes que suponen que él será agradable self—which, por que él siempre era.
En la oficina él era tierno "Smiley" del apodo. Su preparación para ser útil y gustar parecía ilimitado. Dirigían fácilmente sus colegas. Покровительствование era todo, de que él tenía necesidad.
Su conducta en la vida privada de su casa era otra conversación presente. Allí él se portaba como el gamberro. Él dominaba sobre la mujer y los niños y los ha criticado rigurosamente en la provocación menor. Nadie fuera de su casa no creería que esto era la misma persona, trabajaban
Уолли debía descubrir propios антидоты por la comprensión que, permitiéndose considerarse por sí mismo que sobreentiende, jugando "la rodilla" o "el muchacho bueno" de nada corregía. Desdeñando su propia integridad (sentimiento de dignidad propia) y estimulando otros con soltura derribar sus exigencias de ello, él continuaba ser el autoenvenenador.
*47\350\8*
La pérdida en el peso